El PRI fue el lobo del PRI

Por: Ivabelle Arroyo

Grilla histórica

Este texto es la quinta entrega de un nuevo proyecto editorial de El Andén. Tratamos de explicarnos la ciudad y su historia política reciente, a través de la mirada de los personajes que han hecho política territorial o sectorial entre 2000 y 2018; personajes que, más allá de las campañas y los cargos, se han enlodado y han construido ciudad, ininterrumpidamente. Cada semana, habrá una nueva pieza de este rompecabezas que anhela aportar claridad para la nueva etapa política.

Esta vez la mirada histórica que recogemos en El Andén es de uno de los personajes más polémicos e interesantes de la ciudad de México. Un hombre que ha estado en la vida pública capitalina desde que tenía 14 años y que ha ejercido un liderazgo en el PRI que, si tiene algún adjetivo, debe ser el de resistente.

 

Se trata de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, el único tricolor que ha creado un grupo político que pueda llamarse capitalino. Era dirigente del movimiento territorial cuando ganó Cuauhtémoc Cárdenas, fue asambleísta cuando ganó la jefatura Andrés Manuel López Obrador, fue diputado federal en la era calderonista y ganó la presidencia del PRI capitalino en la última etapa del gobierno perredista, coincidente con el breve retorno de su partido a la Presidencia de la República. Estuvo envuelto en acusaciones mediáticas por acciones supuestamente relacionadas con el uso de prostitución y fue obligado a dejar la dirigencia local. Siempre ha reñido con el tricolor, pero parece ser uno de los pocos que nunca se saldrá de ahí.

Cuauhtémoc Gutiérrez los conoce a todos. No sólo por haber estado en cada etapa de la historia reciente de la ciudad, sino por haber sido correligionario de los priistas que después fueron camachistas, luego perredistas y hoy morenistas.

Esta es su mirada hacia el pasado reciente.

Todo empezó en el 88

Cuauhtémoc Gutiérrez me recibe en su oficina en Magdalena Contreras. Es un espacio abigarrado, lleno de elementos lúdicos, efigies de súper héroes y reproducciones de cabezas animales. La pata de la mesa principal es un imponente rinoceronte de madera. En ese ambiente y ante un líder de muy buen humor, intento que me hable de López Obrador, del 2000, de lo que pasó entre esa fecha y el 2018, cuando López Obrador vuelve a ser gobernante. Pero él se ubica más atrás y habla poco de AMLO o del PRD. El big bang estuvo en el PRI, en los resultados de 1988, en la petrificación de la diligencia tricolor, en las ambiciones de Manuel Camacho, en la falta de una clase política capitalina, en el apapacho al naciente PRD y en el desprecio a las bases propias.

TOMADO DE :

CCOSMOPOLITICO 35 años

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