Peña Nieto, el último presidente neoliberal… ¿acaso el peor?

MARKOFLOS

Las cosas están cambiando. Pero nada cambia. Y, aún así, hay cambios.
El rey ha muerto, viva el rey, o el rey ha muerto, larga vida al rey, es un lema o grito que se empleó como expresión ritual en la sucesión de las monarquías, especialmente en el reino de Francia (Le roi est mort, vive le roi), usada desde 1422.
En tiempos recientes se le ha dado otra connotación. Dar por “muerto” al que deja el poder. En este sentido, los Presidentes de México al dejar el poder son “satanizados”. Ninguno ha escapado al veredicto popular. Así, Gustavo Díaz Ordaz se quedó con el estigma del 68 (Presidente asesino). Echeverría (Halconazo, 71) y López Portillo (el perro llorón) representaron la “Docena Trágica”.
De la Madrid (privatizador) y Salinas (el “innombrable”) fueron los vendepatrias. Zedillo, el “error de diciembre” y “traición” al PRI-sistema. Fox (¿cambio…? ) y Calderón (narco-guerra ) la segunda versión de la “Docena Trágica”, que acabo con la ilusión de que la alternancia era la solución.
Sin embargo, Enrique Peña Nieto ha sido calificado como el “Peor Presidente”. Desde medio sexenio cayó en picada en las encuestas y ya no se pudo recuperar. En 2014 ya tenía el más bajo registro de popularidad de un presidente de México en los últimos 20 años, de acuerdo con sondeos y analistas. Un 66 por ciento de los mexicanos desaprobaba su gobierno.

TODOS LOS PRESIDENTES TERMINAN CON LINCHAMIENTO POPULAR
Hemos visto que todos los presidentes terminan con una especie de “linchamiento popular”. Nadie puede negar que hayan actuado de buena fe y que, cada uno en su momento y circunstancia, hayan tenido importantes logros.
Al final, como dijo el clásico (Peña): “ningún Presidente se levanta para ver cómo joder al país”.
En las siguientes líneas vamos a tratar de revisar la gestión de EPN para plantear si en verdad fue el “peor”. Si su gestión fue la más corrupta. Si fue un gobierno “frívolo”. Cuáles sus aciertos y errores.
Comenzaremos recapitulando cómo llegó Peña Nieto a la Presidencia. Un primer mérito innegable es reconocerle una gran habilidad política que demostró en momentos clave de su ascenso político. Primero una vertiginosa carrera política en el gobierno de Montiel. Pasó de ser secretario particular miembro del gabinete local, diputado local y líder del Congreso, a ser candidato a la gubernatura de la entidad más importante del país. Nadie apostaba por él, joven político en 2005. Se le vio como el segundo al bat, después de la fallida candidatura de Carlos Hank, por no cumplir ante el IFE con los requisitos legales electorales. Además, el candidato panista, Rubén Mendoza Ayala, le aventajaba 17 puntos en el arranque de campaña.
En la elección del 3 de julio de 2005, logró aventajar a sus oponentes en 2 a 1. Logró 49%, contra 25.6% del panista y 25.11% que obtuvo Yeidckol Polevnsky.
En junio de 2008, Consulta Mitofsky emitió los resultados de una encuesta de popularidad de gobernadores. El resultado: el gobernador más conocido, en todo el país, era Peña Nieto, por 68.4% de los encuestados, seguido por Marcelo Ebrard, con el 63.5%.
En 2011, cuando debía entregar la candidatura del Estado de México a alguien que garantizara el triunfo a su partido, y con ello su posible candidatura a la Presidencia, tomó una decisión que mostró su gran habilidad y sensibilidad política. A pesar de las presiones, del grupo Atlacomulco para designar a Alfredo del Mazo o alguno de ese círculo, optó por Eruviel Ávila, quien había sido un exitoso y popular presidente municipal -dos veces- del municipio más poblado del país, Ecatepec… y es que Eruviel había recibido ya la oferta de ser candidato del PRD en caso de que se la negaran en el PRI.
Desde 2008, su popularidad, manejo y carisma lo enfilaron a ser el abanderado del PRI para la Presidencia. En noviembre de 2012 se convirtió en candidato. La duda persistía. Sería capaz de devolverle a su partido, la Presidencia, y con ello la resurrección al PRI.
Las elecciones federales en México se llevaron a cabo el 1 de julio de 2012. El cómputo final emitido por el IFE: participó 63.14% del padrón electoral. Total 50’143,616 votos emitidos. Resultados: Peña Nieto (38.15%); López Obrador (31.64%); Josefina Vázquez Mota (25.40%) y Gabriel Quadri (2.30%).
El 1 de diciembre de 2012, en la toma de posesión de la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto afirmó: “En el México de hoy existe una auténtica división de Poderes y hay una sana pluralidad de partidos en el Congreso”.

CONGRESO, MAYORÍAS ABSOLUTAS PARA UN SOLO PARTIDO
Seis años después esta afirmación ya no sería una verdad plena. El nuevo escenario político que surgió a partir de las elecciones de julio de 2018 reconvirtió el Congreso en mayorías absolutas para un solo partido. La división de Poderes de facto convirtió al Ejecutivo y el Legislativo en una sola línea de mando. Aunado a un proceso lleno de intromisiones del Ejecutivo en el Poder Judicial, SCJN, CJF y en los organismos autónomos.
Al inicio de su gobierno, su carisma era motivo de esperanza en una Nación que empezaba a dividirse. En su toma de posesión, contagiaba su entusiasmo: “Gracias a la solidez de nuestras instituciones, a la realidad irreversible de nuestra democracia y a la solidez de sus finanzas, México ahora está listo para despuntar en el mundo del Siglo XXI. Así, lo reconocen ya, observadores políticos y económicos, nacionales y extranjeros”.
Al inicio de su mandato volvió a mostrar su habilidad política. El primer acto como presidente de Enrique Peña Nieto fue establecer el Pacto por México. El acuerdo se firmó el 2 de diciembre, un día después de su toma de posesión. Lo firmaron el mismo Presidente, Gustavo Madero Muñoz, presidente del PAN, Jesús Zambrano Grijalva, presidente del PRD y Cristina Díaz Salazar, presidenta interina del PRI. Algunas semanas después también se sumó el Partido Verde Ecologista de México.
A nueve meses de iniciada su gestión, la encuesta nacional Parametría mostraba que el 60% de los mexicanos aprobaba la forma en que Peña Nieto realizaba su trabajo, en contraste 33% refirió lo contrario.

EL PRESIDENTE REFORMADOR
Respecto a las reformas el presidente del CCE declaró: “Tenemos reformas estructurales que por décadas parecieron imposibles y que hoy ofrecen un renovado rumbo para el país a través de cambios en materia educativa, laboral, de competencia económica, energética y política, además de que ya contamos con leyes para combatir el cáncer de la corrupción”.
La reforma energética se requería desde el sexenio de Zedillo. Se veía venir la declinación de “Cantarell”, nuestra principal fuente de producción que nos llevó a tener una producción de 3.9 md barriles diarios de petróleo. Sin lograr los cambios constitucionales, se pospuso. Nos rezagamos en la competencia energética. Éramos uno de los tres países del mundo que no permitíamos alianzas con extranjeros para nuevas formas de exploración y producción. Cuba y Rusia lo hacen desde hace años. Nosotros atrapados en el mito constitucional de cuidar nuestro “tesoro” y soberanía lo dejamos guardado cuando más valía.
Estados Unidos quintuplico su producción y se posicionó como potencia petrolera mundial. De ahí el gran logro que representó la “Reforma energética”, cuyos frutos deberían verse en el mediano y largo plazos. Del mismo modo, la reforma educativa se había pospuesto. Se permitió que la rectoría de la educación siguiera en manos del SNTE y la CNTE. Con Fox hubo la expectativa de que la educación tomaría otro giro con el nombramiento del Rangel Sostman, rector del Tecnológico de Monterrey, como secretario de Educación.
Elba Esther Gordillo rechazó el nombramiento y palomeó a un “incondicional” de ella. Quizá el más burdo e inepto titular en la historia de la SEP, Reyes Tamez. Baste decir que fue cuando se crearon más fideicomisos en favor del sindicato y todos los nombramientos desde plazas docentes, directores de escuela y delegados regionales eran impuestos y autorizados por el SNTE.
Con Calderón continuó el control por parte del SNTE. Dócil titular al frente de SEP Josefina y yerno como subsecretario. De ahí la importancia de la “Reforma Educativa” que impulsó y logró Peña Nieto, incluida la detención de Elba Esther Gordillo, ocurrida el 26 de febrero de 2013. Reforma, diseñada para tener buenos resultados en el mediano y largo plazos. Peña dijo al final de su mandato: “Sembramos la semilla más importante para la educación en México en los últimos 60 años”.

ENFRENTAMIENTO CON SLIM
Las otras 9 reformas logradas fueron avances muy importantes, cada una en su materia. La de telecomunicaciones permitió el acceso de millones de mexicanos a la telefonía celular al bajar las tarifas en 43.5%, lo que le costó a EPN un abierto enfrentamiento con Carlos Slim por el cambio constitucional que ello implicó. Aunque 5 años después en medio de la debilidad política de Peña, el empresario logró revertir, con trabajo jurídico-político, parcialmente la reforma. Volvieron a aumentar tarifas entre un 5 y 12%, lo que afectó a 119 millones de usuarios.
Otros logros relevantes: el Sistema Nacional Anticorrupción, -pendiente de implementarse-, la paridad de género, la política internacional, el apoyo a emprendedores-Pymes, la “cruzada contra el hambre” y, la continuidad y mejoramiento de importantes programas sociales como Prospera.
Después de un inicio de sexenio, con logros tan importantes, qué fue lo que ocurrió para convertirse en el “Peor Presidente”.
Los principales sucesos que desacreditaron su gobierno: Ayotzinapa; Casa Blanca; corrupción de gobernadores; gasolinazo y visita de Trump.
En todos los casos hubo un común denominador: No los enfrentó directamente. Los delegó a colaboradores, que actuaron con ineptitud y negligencia. Además, una desastrosa comunicación, lo sumergieron en un pantano del que ya no salió.
Veamos cómo actuó en cada caso. “Desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”. Los hechos que ocurrieron en la noche del 26 de septiembre 2014 en Iguala, Guerrero, se fueron convirtiendo en una nube de confusiones.
Ante la falta de contundencia en comunicar la “verdad histórica” oficial y permitir que grupos interesados lo tomaran como bandera política, la opinión pública reaccionó violentamente y el impacto de este terrible suceso se convirtió en una bola de nieve incontenible. Fue gigantesco e injusto el daño a la imagen y legitimidad política del Presidente Peña.
Escándalo de “La Casa Blanca”. Inició con el reportaje presentado en 2014 por Carmen Aristegui. Se demostraban lazos sospechosos entre los dueños legales de la casa de la familia de Peña Nieto en las Lomas de Chapultepec con el grupo empresarial Higa, que había ganado licitaciones de obras en el Estado de México y en el Gobierno Federal.

PÉSIMO MANEJO DE COMUNICACIÓN
El Presidente, mal asesorado, no lo enfrentó adecuada y oportunamente. Pésimo manejo de comunicación. Peña admitió al final de su gobierno: “No debí permitir que mi esposa explicara el tema de la Casa Blanca” como -erróneamente- lo indujo Eduardo Sánchez. Era indispensable la renuncia de Ruiz Esparza. Fue él quien tuvo la responsabilidad de las licitaciones de obra en el Gobierno del Estado de México y en la SCT. En el afán de quedar bien, “empinó a su jefe” al promover y permitir que un constructor financiara un inmueble para uso familiar.
Todo el show posterior empeoró las cosas, incluido el del titular de la Función Pública, Virgilio Andrade, al tratar de explicar lo que, jurídicamente, no requería alguna justificación.
En 2017 una ola de protestas violentas fueron la consecuencia del impacto de la liberalización del precio de las gasolinas, explotado por la oposición como el “gasolinazo”. Fue una decisión necesaria por la que el gobierno pagó un costo político enorme. Otra vez no lo supieron comunicar y vender bien ante la población.
Aceptar la visita del candidato Trump en agosto de 2016 fue uno de los mayores errores de Peña Nieto. Estaban a flor de piel y retumbaban en la conciencia nacional los insultos a México y su cantaleta de campaña “Ellos van a pagar por el muro, aunque aún no lo saben”. El resultado, una avalancha de críticas hacia el Presidente mexicano y una caída drástica de su aprobación.
Corrupción oprobiosa de gobernadores y su detención. El balance debería haber sido a su favor por haberlos metido a la cárcel. Desde 2013 hubo arrestos de ex gobernadores Andrés Granier Melo de Tabasco y el ex gobernador interino de Michoacán, Jesús Reyna García, por su relación con el cártel de Los Caballeros Templarios.

DETENCIONES DE PRIÍSTAS
Los arrestos más mediáticos sucedieron en 2017 cuando cayeron los ex gobernadores de Quintana Roo, Roberto Borge, capturado en Panamá; de Veracruz, Javier Duarte, en Guatemala; y de Tamaulipas, Tomás Yarrington, aprehendido en Italia, buscado por la Interpol. Todos estos gobernadores tuvieron procesos expeditos de extradición y tuvieron condenas considerables.
Todas estas detenciones fueron logros de EPN contra la corrupción. Sin embargo, el manejo en redes y mediático opero en su contra, como si fuera cómplice y culpable. Esta imagen alimentó el discurso de sus contrincantes y fue de lo que más contribuyó a la estrepitosa derrota de su partido en julio de 2018.
Otro asunto que debe evaluarse en su justa dimensión es el caso “Chapo” Guzmán”. Sin duda, de los éxitos más certeros de Peña Nieto, la captura y “recaptura” del narcotraficante más buscado del planeta. Después de la fuga, había incredulidad y escepticismo. Sin embargo, el gobierno – Renato Sales y Marina- hizo un esfuerzo considerable de inteligencia para localizar rápidamente al capo prófugo.
El 8 de enero de 2016, 181 días después de su fuga, fue recapturado. Esta vez se tramitó rápidamente una extradición a Estados Unidos que se realizó bajo un impresionante operativo de seguridad.
En la sucesión presidencial, con la popularidad por los suelos y un PRI desahuciado, EPN optó por una candidatura de un “No militante del PRI”, José Antonio Meade. El destape – madruguete- de Luis Videgaray, refiriéndose a él, como el “único” que había sido cinco veces secretario de Estado, en dos gobiernos de diferente partido, no ayudó ni a Meade ni al Presidente. Esta vez la capacidad política del Presidente Peña ya no tenía bases dónde apoyarse. Meade, experimentado y capaz ex funcionario público, pero timorato candidato, sin experiencia en campañas para cargo de elección popular. Además, con la “marca” (PRI) y una “sombra” (EPN), estaba condenado al cadalzo. El desenlace todos lo atestiguamos.
En su último mensaje, Peña subrayó: “La combinación de estabilidad, reformas estructurales y desarrollo regional ha generado un ambiente propicio para el desarrollo económico”;
“A la siguiente administración le entregaremos un país con importantes fortalezas, estabilidad política, social y económica”.

EL TIEMPO DIRÁ UNA PERSPECTIVA CLARA DE SU LEGADO
A un año de haber entregado la “Banda Presidencial” a López Obrador, y haber terminado como el “Peor presidente” de los últimos tiempos, es muy poco tiempo para dimensionar, si su gobierno y sus logros valen más que sus errores y su deteriorada imagen y popularidad. Lo que no fue no será. Deberán pasar algunos años para que se pueda tener una perspectiva clara del legado de su gobierno

CCOSMOPOLITICO 35 años

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